Una guía de cómo escribir guías de cómo hacer otras cosas

¡Estás que te compartes!

La idea lleva dándote vueltas desde hace un rato y de repente te has dado cuenta de algo fundamental: conoces tan bien ese cierto tema que te apasiona, que ya puedes explicarlo en palabras muy simples. De hecho, lo manejas tan bien que hasta puedes llegar a sugerir una serie de instrucciones para que, quien las siga, entienda mucho más fácilmente tu explicación de ese cierto tema. ¡Llegó el momento de crear un tutorial!

Puede que antes de aprender a escribir un tutorial necesites saber cómo publicarlo. Además, dependiendo el tema (en la gran mayoría de casos), será de gran ayuda usar imágenes para hacer mucho más rica o sintética la descripción de los pasos a seguir. Ten preparado todo lo que necesitas para crear y subir esas imágenes; las herramientas y el equipo necesario para una demostración práctica, etc.

Como verás más adelante, también será de gran ayuda tener una buena intuición de a quien o a quienes diriges tu explicación. Te ayudará a encontrar el tono general. En cualquier caso, frases cortas y un uso exageradamente simple del lenguaje serán tus mejores aliados.

Aquí van entonces los pasos que te podrán servir para escribir tus propias guías didácticas:

  1. Cuéntale a tu público lo que les vas a contar. Un párrafo introductorio que aclare muy brevemente lo que vas a enseñar e incluso lo que se puede lograr con tu explicación. Puede que las personas que lleguen a tu página estén buscando desesperadamente esa información, y será a partir de rápidos vistazos a ese primer párrafo que tomarán la decisión de quedarse al resto de la explicación o dar marcha atrás, y continuar revisando otros resultados para su búsqueda.
  2. Desde un principio diles que necesitan para completar la guía que has creado y que están leyendo en ese momento. Un listado de todos los ingredientes y las herramientas que necesitarán, incluyendo enlaces o información sobre conocimientos que requieran previamente. No querrán darse cuenta, a mitad de la explicación, que no pueden hacer o entender alguno de los pasos.
  3. Lo siguiente es dividir el proceso de la explicación en pasos simples. La simpleza es el objetivo general, así que la división de los pasos no puede ser exagerada. Si seguiste bien el punto anterior, ya has dado pistas claras de quién es tu público, así que será fácil determinar que  detalles sobran y cuáles son los necesarios.
  4. Los complementos educativos son muy apreciados: referencias, enlaces, bibliografía y el contexto de conocimiento que rodea la actividad práctica que propones. Esta información pueden ser alternada dentro de los mismos pasos o se pueden implementar estrategias editoriales más definidas: casillas separadas, colores, íconos, etc.
  5. Anticipar. Si ya tienes experiencia práctica en el tema que estás enseñando o en enseñarlo a otras personas, seguramente sabes que obstáculos o errores son frecuentes en la ejecución de los pasos propuestos. No dejes esa información por fuera o será tu lector quien se vaya, frustrado, a mitad de camino.
  6. Finalmente es muy oportuno concluir. En un breve relato de lo que se ha hecho tu lector podrá confirmar si los resultados que obtuvo eran los esperados. También es un buen momento para ofrecer un contexto más amplio sobre lo aprendido o para enlazar al lector a otros lugares donde podrá expandir sus conocimientos,  aplicar lo aprendido, compartir lo que ha hecho, etc.

Un último consejo: pon a prueba la eficacia de tu guía didáctica con un lector de prueba. ¿Hay algún paso que pueda ser aún más claro? ¿Faltó anticipar algún obstáculo? ¿Se dio por asumido algún conocimiento o habilidad que no necesariamente tienen todos los posibles lectores?

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